5 de marzo de 2013

Deslizándose





Todo anda en penumbra. Posa sus delicados dedos sobre ellas, empieza a deslizarlos sin apenas acariciarlas.
No acaba de atreverse, le faltan fuerzas, confianza y seguridad. Imagina cómo sería hacerlas sonar, hacerlas vibrar.
Sin darse cuenta empieza a alzarse su voz, a expresar su dolor, dejando escapar todo aquello que le limita. 
Sus manos funcionan solas, escucha la melodía que acompaña a sus palabras, le suena perfecta, no podía esperar un mejor acompañamiento.
Esa sensación de flotar en el aire mientras toca su canción en ese maravilloso piano le hace escapar de la realidad.
Sabe que está sola, aun así siente que la escucha todo el mundo y que oyen su grito.
Termina su canción con una fuerza desconocida para ella y se deja embargar por los aplausos del público que no está presente.

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